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La Fatiga que produce la IA

Chuy Ramirez
La Fatiga que produce la IA

En algún punto de las últimas semanas perdí la cuenta de cuántas plataformas de IA me habían aparecido en los reels o youtube.  Dejé de ver ese contenido y simplemente lo saltaba. No porque no me interesen — me interesan mucho — sino porque en algún momento el cerebro simplemente dice basta.

Eso tiene nombre. Se llama fatiga de decisión. Y en el contexto de IA en 2025 y 2026, se está convirtiendo en uno de los problemas más reales y menos discutidos del mundo tecnológico.

El estudio…

Según un estudio reciente de Boston Consulting Group (de esos que nadie sabe donde los encuentras, pero aquí si 😬) encontró que: las personas que usaban tres herramientas de IA o menos reportaban mayor productividad y eficiencia. Las que usaban cuatro o más, productividad en caída libre.

No es que más IA sea mala. Es que son más decisiones sobre IA — cuál usar, cuándo usarla, cómo supervisarla, qué hacer cuando falla — consumen exactamente el mismo recurso que la IA supuestamente debía liberar: la capacidad cognitiva, que en pocas palabras es lo que nos permite memorizar, aprender, resolver problemas hasta el lenguaje… nada mas! 😁

El mismo estudio documentó que los trabajadores con alto nivel de supervisión de herramientas de IA experimentaban 12% más fatiga mental y 19% más sobrecarga de información. Le pusieron nombre: *AI brain fry*. Y muchos de los encuestados describían literalmente una sensación de niebla o zumbido que los obligaba a levantarse del escritorio. (Ver al final las fuentes)

La narrativa popular dice que la fatiga de IA es un problema de los no-técnicos. Que los que trabajan en TI, en desarrollo, en ciberseguridad, están cómodos con el cambio y saben navegar el ruido.

Si y No es cierto…

Supuestamente el que más sufre esta fatiga es precisamente el profesional técnico: alguien que entiende lo suficiente para saber que no puede ignorar ninguna herramienta nueva, pero que también tiene suficiente criterio para darse cuenta de que el 80% de lo que sale cada semana es o irrelevante para su contexto, o prematuro, o simplemente ruido bien disfrazado.

He visto varias personas que no sufren de esa fatiga por la IA ya que están en la etapa de “esto es una maravilla!”… y eso pasa porque están dejando de tener la otra fatiga… la de pensar y escribir. Justo ahi es donde la da sentido a las conclusiones de estos estudios.

Eso crea una presión doble. Por un lado, el miedo real — si no adoptas la herramienta correcta en el momento correcto, tu equipo o tu empresa se queda atrás. Por otro lado, el costo de evaluar cada herramienta que aparece es insostenible. Y las herramientas aparecen todos los días.

Según WalkMe, el 71% de los trabajadores de oficina siente que las herramientas de IA aparecen más rápido de lo que pueden aprender a usarlas. Y eso es el promedio general — imagina el número entre profesionales de TI que encima tienen la responsabilidad de recomendar, implementar o descartar esas herramientas para otros.

La trampa corporativa que nadie quiere admitir

Deloitte encontró algo complementario: el 42% de los líderes cree que su estrategia de IA está bien preparada, pero al mismo tiempo se sienten menos preparados en infraestructura, datos, riesgo y talento. Es decir: confianza en la estrategia, inseguridad en todo lo que hace falta para ejecutarla.

Eso genera una dinámica muy específica en las empresas: se adoptan herramientas para no quedarse atrás, no porque haya un problema concreto que resolver. Y los equipos de TI quedan atrapados en el medio — implementando plataformas que el negocio pidió por miedo a perderce algo (FOMO), sin criterio técnico real detrás, sin tiempo de evaluarlas bien, y con la responsabilidad de que funcionen.

Fortune lo resumió con una frase que me parece muy honesta: Hay dos cosas contraproducentes que puedes hacer: sucumbir al miedo y no hacer nada, o intentar hacer demasiado de golpe sin foco.” El punto es que ambos extremos son el mismo error — reaccionar al ritmo de la herramienta en vez de al ritmo de tu propio problema.

En Harvard Business Review se publicó un análisis titulado “AI Doesn’t Reduce Work — It Intensifies It” en donde la tesis es directa: la IA no alivia la carga de trabajo, la redistribuye y, en muchos casos, la amplifica.

El patrón que documentan es conocido para cualquiera que haya visto la historia de la tecnología: el email era más rápido que una carta, pero multiplicó el volumen de comunicación. PowerPoint eliminó al asistente que hacía presentaciones, pero convirtió a ejecutivos en diseñadores amateurs. La IA elimina tareas repetitivas, pero genera capas nuevas de supervisión, revisión y toma de decisiones que antes no existían.

El resultado no es más tiempo libre. Es más tiempo tomando micro-decisiones de baja calidad sobre outputs que alguien más — o algo más — produjo.

Mi lectura final

La presión de adoptar IA en entornos empresariales no viene principalmente de la dirección de TI — viene de los dueños del negocio, del área comercial, del CEO que leyó algo en LinkedIn o que su amigo del Golf le platico. Eso llega sin contexto de seguridad, sin evaluación de proveedores, sin análisis de qué datos va a tocar esa herramienta.

El equipo técnico queda con dos opciones: frenar y quedar como el obstáculo, o implementar rápido y rezar para que no haya incidente. Ninguna es una buena decisión. Las dos son síntomas de la misma fatiga.

La IA no se cansa. Las personas sí.
ℹ️
Fuentes:
1. BCG / Harvard Business Review — "When Using AI Leads to Brain Fry". https://hbr.org/2026/03/when-using-ai-leads-to-brain-fry
2. Harvard Business Review — "AI Doesn't Reduce Work, It Intensifies It". https://hbr.org/2026/02/ai-doesnt-reduce-work-it-intensifies-it
3. WalkMe — The 7 Biggest AI Adoption Challenges for 2025 https://www.stack-ai.com/blog/the-biggest-ai-adoption-challenges